Rotura de menisco: cuándo se opera y cuándo no
Es la consulta de rodilla más frecuente y también donde más se opera de más. La pregunta correcta no es si el menisco está roto —a partir de los 50 años una resonancia encuentra roturas en muchísimas rodillas que no duelen— sino si esa rotura es la que produce esos síntomas.
Hay dos escenarios distintos. La rotura traumática del paciente joven, que aparece de golpe tras un giro con el pie fijo, con derrame y a veces bloqueo mecánico: la rodilla se queda enganchada y no estira. Ahí sí hay indicación quirúrgica, y cuanto antes se resuelve mejor, porque un fragmento desplazado va dañando el cartílago. Cuando el patrón lo permite se sutura el menisco en lugar de recortarlo, que es la diferencia entre conservar la rodilla y adelantar una artrosis.
La rotura degenerativa es otra cosa. Aparece sin traumatismo claro, con dolor que va y viene, y convive con un desgaste inicial del cartílago. Aquí la evidencia es bastante clara: la meniscectomía artroscópica no da mejores resultados que un programa de fisioterapia bien hecho, y sí acelera el desgaste. En estos casos empiezo por fuerza de cuádriceps y glúteo, control de carga y, si el dolor no cede, infiltraciones guiadas.
Cuando la cirugía está indicada, se hace por artroscopia de rodilla, con dos incisiones de pocos milímetros y alta el mismo día.
Rotura del ligamento cruzado anterior: qué esperar
El mecanismo es casi siempre el mismo: cambio de dirección o caída con el pie apoyado, un chasquido que el paciente recuerda con nitidez y una rodilla que se hincha en las primeras horas. Pasadas dos o tres semanas el dolor y la inflamación bajan y muchos pacientes creen que ya está resuelto. El problema aparece después, al volver al deporte: la rodilla falla en los giros.
Operar no es automático. Depende de la edad, del tipo de actividad, del grado de inestabilidad que note el paciente en su vida real y, sobre todo, de si hay lesiones asociadas —menisco, cartílago, ligamento colateral— que cambian la indicación. Un paciente de 45 años que camina y va al gimnasio puede funcionar perfectamente sin plastia; un futbolista de 22 años, no. Esa decisión la desarrollo en rotura parcial del ligamento cruzado anterior: operar o no operar.
La reconstrucción se hace por artroscopia, con injerto del propio paciente. Lo que marca el resultado no es tanto la técnica como la rehabilitación: la vuelta al deporte de contacto se sitúa entre los 6 y los 9 meses, y adelantarla es el principal motivo de rerrotura. También conviene saber de antemano qué es normal y qué no durante la recuperación, algo que explico en secuelas tras operar el ligamento cruzado.
Dolor en la parte delantera de la rodilla: dos cuadros que se confunden
Es el motivo de consulta más frecuente en pacientes jóvenes y activos, y casi siempre se trata de una de estas dos cosas. La forma de distinguirlas es simple: dónde señala el paciente con el dedo.
Si el dolor es difuso, alrededor o detrás de la rótula, cuesta localizarlo, aparece al bajar escaleras y después de estar mucho tiempo sentado con la rodilla doblada, estamos ante una condromalacia rotuliana. Si en cambio es un dolor puntual que se señala con un dedo justo debajo de la rótula, en el tendón, y aparece al saltar o al levantarse de una sentadilla, se trata de una tendinitis rotuliana. Son dos lesiones distintas, con tratamientos distintos, y confundirlas es el motivo más habitual de que un paciente lleve meses sin mejorar.
El desgaste avanzado de esa misma zona, cuando ya hay pérdida de cartílago establecida, es la artrosis de rodilla o gonartrosis.
Dónde se operan las lesiones de rodilla en Granada
La consulta y las pruebas se hacen en Granada y la cirugía en el Hospital HLA Inmaculada Concepción, con acceso por aseguradora o de forma privada. Tanto la artroscopia de menisco como la reconstrucción del ligamento cruzado son procedimientos de cirugía sin ingreso: el paciente entra y sale el mismo día, con la rehabilitación pautada desde la primera semana.