Artrosis de cadera (coxartrosis): síntomas y tratamiento

La artrosis de cadera o coxartrosis es el desgaste progresivo del cartílago de la articulación. Duele en la ingle, no en el costado, y su avance depende en buena medida de factores que sí se pueden modificar.

El momento de operar no lo decide la radiografía, sino cuánto limita la vida del paciente. Aquí encontrará qué se puede hacer en cada fase y qué actividades conviene evitar.

Qué es la artrosis de cadera

La artrosis de cadera, o coxartrosis, es el desgaste progresivo del cartílago que recubre la cabeza del fémur y el acetábulo. Al perderse ese amortiguador, los dos huesos empiezan a rozar y aparecen dolor, rigidez y pérdida de movilidad.

Es un proceso degenerativo: el cartílago no se regenera. Eso no significa que no haya nada que hacer. La velocidad a la que avanza depende mucho de factores que sí se pueden modificar, y el momento de operar no lo decide la radiografía, sino cuánto está limitando la vida del paciente.

Dónde duele la artrosis de cadera

Es la pregunta que más confusión genera, y la respuesta ayuda a distinguirla de otros problemas. El dolor de la coxartrosis se localiza típicamente:

  • En la ingle, en la parte anterior de la cadera. Es la localización más característica.
  • Irradiado a la cara anterior del muslo, y con frecuencia hasta la rodilla. Algunos pacientes acuden por dolor de rodilla y el origen está en la cadera.
  • En la nalga, de forma más difusa.

Lo que no es propio de la artrosis es el dolor centrado en la cara lateral de la cadera, sobre el relieve del hueso, que empeora al tumbarse de ese lado. Ese patrón apunta a una trocanteritis, que se trata de forma completamente distinta. Confundirlas es habitual y lleva a tratamientos equivocados en ambos sentidos.

Síntomas y cómo evolucionan

  • Dolor mecánico: aparece con la carga y la actividad, y mejora con el reposo. En fases avanzadas también aparece en reposo y por la noche.
  • Rigidez matutina de corta duración, habitualmente menos de media hora, que cede al empezar a moverse.
  • Pérdida de movilidad, que empieza por la rotación interna. Cuesta cruzar las piernas, ponerse los calcetines o cortarse las uñas de los pies.
  • Cojera y acortamiento aparente de la pierna en fases avanzadas.
  • Chasquidos o sensación de roce dentro de la articulación.
  • Reducción progresiva de la distancia que se puede caminar sin dolor.

Grados de coxartrosis

La radiografía permite clasificar el desgaste, habitualmente en cuatro grados según la escala de Kellgren-Lawrence, en función del estrechamiento del espacio articular y de la aparición de osteofitos y quistes.

Conviene entender una cosa: el grado radiológico y el dolor no siempre van de la mano. Hay pacientes con una radiografía muy deteriorada y poca limitación, y pacientes con desgaste moderado y dolor incapacitante. Por eso la decisión de operar se toma valorando al paciente, no solo la imagen.

Causas y factores de riesgo

En muchos casos no hay una causa única identificable y se habla de artrosis primaria, ligada a la edad y a la carga acumulada. En otros existe un factor previo que aceleró el desgaste:

  • Displasia de cadera no detectada o tratada en la infancia.
  • Pinzamiento femoroacetabular, que daña el cartílago y el labrum desde edades jóvenes.
  • Necrosis avascular de la cabeza femoral.
  • Fracturas previas de cadera o acetábulo.
  • Enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.
  • Sobrepeso, uno de los factores modificables con más impacto.
  • Actividad laboral o deportiva con carga axial muy intensa y repetida.

¿Se puede frenar la artrosis de cadera?

Frenar su avance, sí. Revertirla, no: el cartílago perdido no se recupera con ningún tratamiento disponible hoy, y conviene desconfiar de quien prometa lo contrario.

Lo que sí está demostrado que modifica la evolución y los síntomas es la combinación de control del peso, ejercicio adaptado y fortalecimiento de la musculatura que estabiliza la cadera. El ejercicio terapéutico es, con diferencia, la medida con más respaldo científico en la artrosis, por delante de cualquier suplemento.

Tratamiento conservador

Es el primer escalón y en muchos pacientes permite convivir con la artrosis durante años:

  • Ejercicio terapéutico supervisado, centrado en fuerza y rango de movimiento.
  • Reducción de peso cuando existe sobrepeso: cada kilo menos se traduce en varios kilos menos de carga sobre la articulación al caminar.
  • Analgesia pautada, con antiinflamatorios en los brotes y bajo control médico.
  • Ayudas técnicas como el bastón en el lado contrario, que descarga la cadera afectada de forma muy eficaz y sin embargo se rechaza por motivos estéticos.
  • Infiltraciones. En la cadera son técnicamente más exigentes que en la rodilla y deben hacerse guiadas por imagen. Conviene ser honesto con la evidencia: el respaldo del ácido hialurónico y del plasma rico en plaquetas es más sólido en la rodilla que en la cadera, y su efecto es sintomático, no regenerador.

¿Le encaja este patrón de dolor? Una valoración presencial permite confirmar el grado de artrosis, descartar que el dolor venga de otra estructura y plantear un tratamiento antes de que la limitación avance.

Ejercicios recomendados

El objetivo es mantener movilidad y fuerza sin castigar la articulación. Actividades que suelen tolerarse bien:

  • Bicicleta estática con sillín alto y resistencia baja: mueve la cadera con carga mínima.
  • Natación y ejercicio en el agua, que descargan casi por completo el peso corporal.
  • Caminar en llano, en tramos adaptados a la tolerancia.
  • Fortalecimiento de glúteos y cuádriceps, con recorridos controlados y sin dolor.
  • Movilidad suave, trabajando especialmente la rotación interna, que es la primera que se pierde.

Ejercicios y actividades prohibidas con artrosis de cadera

Lo que conviene evitar, sobre todo en fases moderadas y avanzadas:

  • Impacto repetido: correr sobre asfalto, saltar, deportes con cambios bruscos de dirección.
  • Sentadillas profundas y prensa con recorrido completo.
  • Forzar el rango extremo de la articulación, incluidas posturas de yoga muy exigentes en apertura de cadera.
  • Sillas y sofás muy bajos, que obligan a flexionar la cadera más de 90 grados para levantarse.
  • Estar sentado muchas horas seguidas sin levantarse: la rigidez aumenta con la inmovilidad.
  • Cargar pesos importantes del lado afectado.
  • Cuestas prolongadas y escaleras de forma repetida.

La regla es la misma que en cualquier patología articular: si una actividad provoca dolor que persiste al día siguiente, la dosis fue excesiva.

¿Es bueno andar con artrosis de cadera?

Sí. Caminar es una de las mejores actividades para una cadera artrósica, siempre que se haga en llano, con calzado amortiguado y en distancias que no desencadenen dolor.

El error frecuente es el planteamiento de todo o nada: o se camina diez kilómetros el domingo, o no se camina. Lo que funciona es lo contrario: paseos cortos y frecuentes, aumentando poco a poco. El reposo prolongado debilita la musculatura que protege la articulación y acelera la pérdida de función.

¿Se puede trabajar y hacer vida normal?

Depende del grado de artrosis y, sobre todo, de las exigencias físicas del puesto. Un trabajo sedentario suele ser compatible durante mucho tiempo, cuidando la postura y levantándose con frecuencia. Los trabajos que implican carga, bipedestación prolongada, escaleras o terreno irregular se vuelven difíciles antes.

En cuanto a actividades sociales, bailar es compatible si se eligen estilos de bajo impacto y sin giros forzados sobre la pierna afectada. La recomendación general no es dejar de moverse, sino ajustar cómo se mueve.

Coxartrosis bilateral

Es frecuente que la artrosis afecte a las dos caderas, aunque casi siempre con distinto grado de evolución. Cuando ambas están afectadas, el paciente compensa con la menos dolorosa y eso puede terminar sobrecargándola.

Si se llega a la indicación quirúrgica en las dos, lo habitual es operar primero la más sintomática y valorar la segunda después, una vez recuperada la primera. Operar ambas en el mismo acto es posible en casos seleccionados, pero exige una situación general favorable.

Cuándo se opera: la prótesis de cadera

La indicación de prótesis de cadera no se establece por el grado radiológico, sino cuando se cumplen estas condiciones:

  • El dolor limita las actividades diarias y no responde al tratamiento conservador bien realizado.
  • Aparece dolor nocturno que interrumpe el descanso.
  • La distancia que se puede caminar se ha reducido de forma significativa.
  • Hay pérdida de movilidad que dificulta tareas básicas como vestirse o calzarse.

La prótesis de cadera es una de las cirugías con mejores resultados de toda la traumatología en cuanto a alivio del dolor y recuperación funcional. La decisión sobre el momento se toma conjuntamente con el paciente, valorando su edad, su nivel de actividad y su situación general.

Artrosis de cadera y grado de discapacidad

Es una duda muy frecuente y conviene precisarla: el reconocimiento de un grado de discapacidad no lo determina el diagnóstico ni la radiografía, sino la limitación funcional que produce, valorada por los equipos oficiales según el baremo estatal vigente.

En la valoración pesan el rango de movilidad, la capacidad de marcha, la necesidad de ayudas y la repercusión en las actividades de la vida diaria. Un informe clínico detallado que documente esas limitaciones es útil para el proceso, pero la resolución corresponde al organismo competente de cada comunidad, no al médico que trata la artrosis.

Cuándo consultar a un traumatólogo

  • Dolor en la ingle o en la cara anterior del muslo que persiste más de cuatro a seis semanas.
  • Rigidez que dificulta ponerse los calcetines o cruzar las piernas.
  • Cojera, o reducción clara de la distancia que puede caminar.
  • Dolor nocturno que interrumpe el sueño.
  • Dolor de rodilla sin causa aparente en la propia rodilla.
  • Antecedentes de displasia, pinzamiento femoroacetabular o fractura previa de cadera.

Puede consultar el resto de patologías que tratamos en la página de traumatólogo especialista en cadera en Granada.

Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. El diagnóstico y el tratamiento deben individualizarse en consulta.

Preguntas frecuentes sobre la artrosis de cadera

No. El cartílago perdido no se regenera con ningún tratamiento disponible actualmente. Lo que sí se puede es frenar su avance y controlar los síntomas durante años con ejercicio adaptado, control del peso y tratamiento médico, y resolver el dolor de forma definitiva con una prótesis cuando llega el momento.

La mayoría de los pacientes camina con ayuda el mismo día o al día siguiente de la intervención y abandona las muletas en unas tres a seis semanas. La recuperación funcional completa se sitúa entre los tres y los seis meses, aunque el alivio del dolor articular se nota desde las primeras semanas.

La evidencia es débil y contradictoria. Ningún suplemento ha demostrado regenerar cartílago. Algunos pacientes refieren mejoría sintomática y su perfil de seguridad es bueno, pero no deben sustituir al ejercicio terapéutico y al control del peso, que son las medidas con respaldo real.

Existe un componente genético en la calidad del cartílago y en la forma de la articulación. Además, algunas causas de artrosis secundaria como la displasia de cadera tienen carácter familiar. Tener antecedentes aumenta el riesgo, pero no determina que vaya a aparecer.

Sí, y suele ser una de las mejores opciones. La bicicleta mantiene la movilidad de la cadera con una carga mínima sobre el cartílago. Conviene subir el sillín para no forzar la flexión y trabajar con resistencia baja y cadencia alta en lugar de con mucha fuerza.

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    Contenido revisado por el Dr. Jorge Martínez Martín, traumatólogo colegiado nº 18/2866007 (Colegio de Médicos de Granada).