Gonartrosis es el nombre médico de la artrosis de rodilla: el desgaste del cartílago que recubre la articulación. Si llegas con un informe que habla de artrosis bilateral, tricompartimental o de grado 3, aquí tienes qué significa exactamente cada término, qué tratamiento corresponde a cada fase y cuándo tiene sentido plantear una prótesis.
Qué es la gonartrosis
La rodilla soporta al caminar en llano entre tres y cuatro veces el peso del cuerpo, y bastante más al subir escaleras. Ese trabajo lo amortigua el cartílago, una capa de pocos milímetros que recubre el fémur, la tibia y la rótula. En la gonartrosis ese cartílago se adelgaza y se fisura, el hueso de debajo se endurece y aparecen osteofitos —los «picos» de las radiografías— en los bordes de la articulación.
No es simplemente desgaste por edad. Influyen el peso, las lesiones previas de menisco o ligamento, el trabajo de rodillas, la carga deportiva mal dosificada, la genética y la alineación de la pierna. Y eso es una buena noticia: varios de esos factores sí se pueden modificar, y hacerlo cambia la velocidad a la que la artrosis avanza.
Qué significan los términos de tu informe
Es la parte que más consultas genera, así que va con nombre y apellidos. La rodilla tiene tres compartimentos: el femorotibial interno, el femorotibial externo y el patelofemoral, entre la rótula y el fémur.
- Artrosis femorotibial interna. La más frecuente con diferencia. Duele en la cara interna de la rodilla y se asocia a piernas en varo, arqueadas hacia fuera.
- Artrosis femorotibial externa. Menos común, propia de piernas en valgo.
- Artrosis patelofemoral. Duele delante, al subir y bajar escaleras y al levantarse de una silla. Es la evolución de la condromalacia rotuliana.
- Gonartrosis tricompartimental. Los tres compartimentos afectados. Suena grave y es más avanzada, pero tampoco es una indicación automática de cirugía: se opera por el dolor, no por el informe.
- Gonartrosis bilateral. Simplemente que está en las dos rodillas. Es muy habitual y no significa que haya que operar las dos, ni mucho menos a la vez.
Grados de artrosis de rodilla
La escala que se usa en radiología es la de Kellgren-Lawrence y tiene cuatro grados. Antes de leerlos, la advertencia de siempre: el grado no predice el dolor. Hay pacientes con grado 4 que caminan a diario sin apenas molestias y pacientes con grado 2 con dolor importante. El grado orienta el pronóstico; la decisión de tratamiento la marca cómo vive el paciente.
Grado 1
Dudoso estrechamiento del espacio articular y algún osteofito pequeño. Prácticamente una radiografía normal. Manejo conservador, con control del peso y de la carga.
Grado 2
Osteofitos claros y estrechamiento leve del espacio. Es la fase en la que el tratamiento cambia más el futuro de la rodilla: fuerza, peso y ajuste de la actividad.
Grado 3
Osteofitos múltiples, estrechamiento moderado y esclerosis del hueso. Suele haber ya dolor mecánico y algo de deformidad. Es la fase de las terapias biológicas y del tratamiento intensivo antes de plantear cirugía.
Grado 4
Estrechamiento severo con contacto hueso con hueso, esclerosis marcada y deformidad. Aquí la prótesis de rodilla entra en la conversación, siempre que el dolor y la limitación lo justifiquen.
Síntomas de la gonartrosis
- Dolor mecánico: aparece al usar la rodilla y mejora con el reposo, al contrario que el dolor inflamatorio, que despierta por la noche.
- Rigidez matutina de menos de 30 minutos, que se va al empezar a moverse.
- Dolor al subir y, sobre todo, al bajar escaleras.
- Pérdida de recorrido: cuesta estirar del todo o ponerse en cuclillas.
- Crujidos y sensación de roce al flexionar.
- Episodios de hinchazón tras esfuerzos, con derrame que va y viene.
- Deformidad progresiva de la pierna en fases avanzadas.
Por qué la radiografía tiene que ser de pie
Un detalle técnico con consecuencias reales: una radiografía de rodilla tumbado subestima la artrosis, porque sin peso el espacio articular se abre y parece más conservado de lo que está. La radiografía válida para valorar una gonartrosis es en carga, de pie y con la rodilla en ligera flexión. No es raro ver informes de «artrosis leve» que en carga resultan ser un grado 3.
La resonancia no es necesaria para diagnosticar una artrosis. Se pide cuando hay que valorar el menisco con detalle, el estado del cartílago o descartar una necrosis del hueso.
¿Le encaja este patrón de dolor? Una valoración presencial permite confirmar el grado de artrosis, descartar que el dolor venga de otra estructura y plantear un tratamiento antes de que la limitación avance.
Tratamiento conservador: qué funciona y qué no
Antes de hablar de quirófano hay un tratamiento que funciona, y funciona bien en la mayoría de los pacientes. Por orden de impacto real:
- Fuerza de cuádriceps y glúteo. Es la medida con más respaldo científico que existe para la artrosis de rodilla, por delante de cualquier fármaco o infiltración. Un cuádriceps potente descarga la articulación en cada paso.
- Control del peso. Cada kilo de menos se traduce en tres o cuatro kilos menos de carga por paso. Es el factor modificable con más efecto sobre la progresión.
- Actividad aeróbica de bajo impacto: caminar, bici, elíptica, natación. Mantienen el cartílago nutrido y la musculatura activa.
- Analgesia bien pautada en los brotes, con paracetamol y antiinflamatorios cortos, no de forma continua.
- Ácido hialurónico intraarticular: eficacia moderada, mejor resultado en grados 2 y 3 que en el 4.
- Plasma rico en plaquetas, con resultados prometedores en artrosis leve y moderada, especialmente en pacientes que quieren retrasar la prótesis.
Y lo que conviene saber que no funciona: la artroscopia como tratamiento de la artrosis. El lavado articular y la meniscectomía en una rodilla artrósica no mejoran el dolor a medio plazo y pueden acelerar el desgaste. Es una de las cirugías que más se han indicado de más en traumatología, y la evidencia lleva años siendo clara. Los suplementos de condroitina, glucosamina y colágeno tienen evidencia débil; no son perjudiciales, pero no sustituyen a lo de arriba.
¿Es bueno caminar con artrosis de rodilla?
Sí, y es una de las dudas más frecuentes en consulta. Caminar no desgasta la rodilla: la nutre, porque el cartílago se alimenta del líquido articular y necesita movimiento para hacerlo. Lo que hay que ajustar es cómo:
- Terreno llano y calzado amortiguado. Evita las cuestas pronunciadas, sobre todo hacia abajo.
- Mejor varios paseos cortos que uno muy largo.
- Bastón en el lado contrario a la rodilla afectada en fases avanzadas. Reduce la carga de forma notable y no es un signo de rendirse.
Lo que conviene retirar: correr sobre asfalto si ya hay dolor, saltos, sentadillas profundas y prensa a recorrido completo, subir y bajar escaleras como ejercicio, y estar mucho tiempo en cuclillas o de rodillas. Lo que sí conviene: bici con sillín alto y poca resistencia, natación, elíptica, y fuerza de pierna con recorrido parcial.
Cuándo se opera una gonartrosis
La cirugía se plantea cuando el dolor limita la vida diaria a pesar de un tratamiento conservador bien hecho durante meses: dolor que despierta por la noche, que impide caminar distancias normales o que obliga a renunciar a actividades importantes para el paciente. Nunca por el grado radiológico por sí solo.
- Osteotomía. En pacientes jóvenes con artrosis de un solo compartimento y la pierna desalineada, se corrige el eje del hueso para trasladar la carga al lado sano. Conserva la rodilla y retrasa la prótesis años.
- Prótesis parcial o unicompartimental. Cuando solo hay un compartimento afectado. Recuperación más rápida y sensación de rodilla más natural, con la condición de que el resto de la articulación esté sana.
- Prótesis total de rodilla. El tratamiento de elección en la artrosis avanzada de varios compartimentos. Es una de las cirugías con mejores resultados en cuanto a alivio del dolor.
Sobre la duración, que es la pregunta que sigue: la mayoría de las prótesis actuales superan los 20 años. Lo detallo en cuánto dura una prótesis de rodilla.
Qué esperar de la recuperación tras una prótesis
Se camina con andador o bastones en las primeras 24-48 horas, se abandona la ayuda hacia las 4-6 semanas y la vida es prácticamente normal a los 3 meses. El resultado se considera consolidado al año, y ahí es donde el paciente nota la diferencia completa. Lo que más condiciona el resultado no es la prótesis sino la rehabilitación de las primeras seis semanas, y muy en particular recuperar la extensión completa: una rodilla que se queda sin estirar del todo es difícil de corregir después.
Cuándo consultar con un traumatólogo
Si el dolor de rodilla lleva más de tres meses, si te despierta por la noche, si la rodilla se hincha con frecuencia, si notas que la pierna se está arqueando, si ya te han dicho que tienes artrosis y llevas tiempo sin mejorar, o si te han propuesto una prótesis y quieres una segunda opinión antes de decidir. Esta última consulta es más frecuente de lo que parece y casi siempre merece la pena.
Puedes ver el resto de patologías que tratamos en la unidad de rodilla, incluida la rotura de menisco, que a menudo coexiste con la artrosis.
Preguntas frecuentes sobre la artrosis de cadera
Ninguna: son la misma cosa. «Gonartrosis» es el término médico, del griego gony (rodilla), y es el que suele aparecer en los informes. «Artrosis de rodilla» es la forma habitual de decirlo. Si tu informe dice gonartrosis, está diciendo artrosis de rodilla.
Que el desgaste afecta a los tres compartimentos de la rodilla: el interno, el externo y el patelofemoral, entre la rótula y el fémur. Indica una artrosis más avanzada, pero no es por sí sola una indicación de cirugía. La decisión se toma por el dolor y la limitación en la vida diaria, no por el informe.
Sí. Caminar no desgasta la rodilla, la nutre: el cartílago se alimenta del líquido articular y necesita movimiento. Conviene hacerlo en terreno llano, con calzado amortiguado, y mejor en varios paseos cortos que en uno muy largo. Lo que sí hay que evitar son las cuestas pronunciadas hacia abajo, los saltos y el correr sobre asfalto si ya hay dolor.
Frenar su progresión, en buena medida sí: perder peso, ganar fuerza de cuádriceps y glúteo y ajustar la actividad reducen de forma medible la velocidad del deterioro y el dolor. Revertir el cartílago perdido, no: por eso el objetivo no es «curar» la artrosis sino que la rodilla no duela y siga funcionando durante años.
No. El lavado articular y la meniscectomía en una rodilla artrósica no mejoran el dolor a medio plazo y pueden acelerar el desgaste; la evidencia lleva años siendo clara. La artroscopia tiene sus indicaciones —bloqueo mecánico por una rotura meniscal en asa de regadera, por ejemplo—, pero la artrosis en sí no es una de ellas.
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Contenido revisado por el Dr. Jorge Martínez Martín, traumatólogo colegiado nº 18/2866007 (Colegio de Médicos de Granada).