Ejercicios recomendados
El objetivo es mantener movilidad y fuerza sin castigar la articulación. Actividades que suelen tolerarse bien:
- Bicicleta estática con sillín alto y resistencia baja: mueve la cadera con carga mínima.
- Natación y ejercicio en el agua, que descargan casi por completo el peso corporal.
- Caminar en llano, en tramos adaptados a la tolerancia.
- Fortalecimiento de glúteos y cuádriceps, con recorridos controlados y sin dolor.
- Movilidad suave, trabajando especialmente la rotación interna, que es la primera que se pierde.
Ejercicios y actividades prohibidas con artrosis de cadera
Lo que conviene evitar, sobre todo en fases moderadas y avanzadas:
- Impacto repetido: correr sobre asfalto, saltar, deportes con cambios bruscos de dirección.
- Sentadillas profundas y prensa con recorrido completo.
- Forzar el rango extremo de la articulación, incluidas posturas de yoga muy exigentes en apertura de cadera.
- Sillas y sofás muy bajos, que obligan a flexionar la cadera más de 90 grados para levantarse.
- Estar sentado muchas horas seguidas sin levantarse: la rigidez aumenta con la inmovilidad.
- Cargar pesos importantes del lado afectado.
- Cuestas prolongadas y escaleras de forma repetida.
La regla es la misma que en cualquier patología articular: si una actividad provoca dolor que persiste al día siguiente, la dosis fue excesiva.
¿Es bueno andar con artrosis de cadera?
Sí. Caminar es una de las mejores actividades para una cadera artrósica, siempre que se haga en llano, con calzado amortiguado y en distancias que no desencadenen dolor.
El error frecuente es el planteamiento de todo o nada: o se camina diez kilómetros el domingo, o no se camina. Lo que funciona es lo contrario: paseos cortos y frecuentes, aumentando poco a poco. El reposo prolongado debilita la musculatura que protege la articulación y acelera la pérdida de función.
¿Se puede trabajar y hacer vida normal?
Depende del grado de artrosis y, sobre todo, de las exigencias físicas del puesto. Un trabajo sedentario suele ser compatible durante mucho tiempo, cuidando la postura y levantándose con frecuencia. Los trabajos que implican carga, bipedestación prolongada, escaleras o terreno irregular se vuelven difíciles antes.
En cuanto a actividades sociales, bailar es compatible si se eligen estilos de bajo impacto y sin giros forzados sobre la pierna afectada. La recomendación general no es dejar de moverse, sino ajustar cómo se mueve.
Coxartrosis bilateral
Es frecuente que la artrosis afecte a las dos caderas, aunque casi siempre con distinto grado de evolución. Cuando ambas están afectadas, el paciente compensa con la menos dolorosa y eso puede terminar sobrecargándola.
Si se llega a la indicación quirúrgica en las dos, lo habitual es operar primero la más sintomática y valorar la segunda después, una vez recuperada la primera. Operar ambas en el mismo acto es posible en casos seleccionados, pero exige una situación general favorable.
Cuándo se opera: la prótesis de cadera
La indicación de prótesis de cadera no se establece por el grado radiológico, sino cuando se cumplen estas condiciones:
- El dolor limita las actividades diarias y no responde al tratamiento conservador bien realizado.
- Aparece dolor nocturno que interrumpe el descanso.
- La distancia que se puede caminar se ha reducido de forma significativa.
- Hay pérdida de movilidad que dificulta tareas básicas como vestirse o calzarse.
La prótesis de cadera es una de las cirugías con mejores resultados de toda la traumatología en cuanto a alivio del dolor y recuperación funcional. La decisión sobre el momento se toma conjuntamente con el paciente, valorando su edad, su nivel de actividad y su situación general.
Artrosis de cadera y grado de discapacidad
Es una duda muy frecuente y conviene precisarla: el reconocimiento de un grado de discapacidad no lo determina el diagnóstico ni la radiografía, sino la limitación funcional que produce, valorada por los equipos oficiales según el baremo estatal vigente.
En la valoración pesan el rango de movilidad, la capacidad de marcha, la necesidad de ayudas y la repercusión en las actividades de la vida diaria. Un informe clínico detallado que documente esas limitaciones es útil para el proceso, pero la resolución corresponde al organismo competente de cada comunidad, no al médico que trata la artrosis.
Cuándo consultar a un traumatólogo
- Dolor en la ingle o en la cara anterior del muslo que persiste más de cuatro a seis semanas.
- Rigidez que dificulta ponerse los calcetines o cruzar las piernas.
- Cojera, o reducción clara de la distancia que puede caminar.
- Dolor nocturno que interrumpe el sueño.
- Dolor de rodilla sin causa aparente en la propia rodilla.
- Antecedentes de displasia, pinzamiento femoroacetabular o fractura previa de cadera.
Puede consultar el resto de patologías que tratamos en la página de traumatólogo especialista en cadera en Granada.
Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. El diagnóstico y el tratamiento deben individualizarse en consulta.