Una fractura de cadera es siempre una urgencia quirúrgica. Cuanto antes se opera y antes se pone al paciente de pie, mejor es el pronóstico. Aquí encontrarás, explicado sin rodeos, qué tipos de fractura existen, qué operación corresponde a cada una, cuánto dura la recuperación real y qué factores marcan la diferencia en las personas mayores.
Qué es una fractura de cadera
Cuando hablamos de fractura de cadera casi nunca nos referimos a la pelvis, sino al extremo superior del fémur: el cuello femoral y la región de los trocánteres. Es la zona que soporta todo el peso del cuerpo al caminar, y por eso una fractura ahí impide apoyar la pierna de forma inmediata.
En una persona joven hace falta un traumatismo importante (un accidente de tráfico, una caída de altura, un impacto deportivo). En una persona mayor con hueso frágil basta una caída doméstica de poca energía, tropezar con una alfombra o resbalar en el baño. Son dos escenarios distintos que se tratan de forma distinta, aunque la fractura se llame igual.
Tipos de fractura de cadera
El tipo de fractura es lo que decide la operación. No es un detalle técnico: dos pacientes de la misma edad pueden salir del quirófano uno con tornillos y otro con una prótesis, y la razón está en dónde se ha roto el hueso exactamente.
Fractura subcapital o de cuello femoral
Se rompe justo por debajo de la cabeza del fémur. El problema es que los vasos que nutren la cabeza femoral entran precisamente por ahí: si la fractura está desplazada, esa cabeza puede quedarse sin riego y necrosarse aunque el hueso consolide. Por eso en pacientes mayores con fractura desplazada lo habitual no es intentar fijarla, sino sustituir la articulación por una prótesis de cadera.
Fractura pertrocantérea
Ocurre por fuera del cuello, entre los dos trocánteres, en una zona de hueso muy bien vascularizado. Aquí la consolidación sí es fiable, así que el tratamiento estándar es la osteosíntesis: un clavo intramedular que atraviesa el fémur y estabiliza el foco para que el paciente pueda apoyar cuanto antes.
Fractura subtrocantérea
Por debajo de los trocánteres. Es la menos frecuente y la más exigente técnicamente, porque las fuerzas musculares tienden a desplazar los fragmentos y la consolidación es más lenta. También se resuelve con clavo intramedular, pero con más margen de complicaciones y una carga que a veces hay que retrasar.
Síntomas: cómo saber si hay una fractura
El cuadro típico tras una caída es bastante claro:
- Dolor intenso en la ingle o la cara lateral de la cadera, que aumenta con cualquier intento de mover la pierna.
- Imposibilidad de ponerse de pie o apoyar el peso en ese lado.
- La pierna aparece más corta y girada hacia fuera en las fracturas desplazadas.
- Hematoma y hinchazón en la zona, que puede tardar horas en aparecer.
Hay una excepción importante: las fracturas no desplazadas o incompletas. Algunos pacientes siguen caminando con dolor durante días, cojeando, convencidos de que se han dado un golpe. Si una persona mayor se cae y arrastra dolor de cadera que no cede, hay que hacer una radiografía, y si esta es dudosa, una resonancia o un TAC. No es raro que una fractura oculta se desplace días después precisamente por seguir caminando sobre ella.
Si el dolor es lateral, no impide apoyar y viene sin caída, lo más probable es que no sea una fractura sino una trocanteritis; y si es un dolor inguinal de meses que empeora al andar, conviene descartar artrosis de cadera.
Por qué una fractura de cadera es una urgencia
No se opera pronto por la fractura en sí, se opera pronto por lo que le pasa al paciente mientras espera. Cada día en cama suma riesgo de infección respiratoria, de trombosis, de úlceras por presión, de delirio y de pérdida de masa muscular que ya no se recupera igual. La evidencia es bastante consistente: intervenir en las primeras 24-48 horas, cuando la situación médica del paciente lo permite, mejora los resultados.
Eso no significa entrar a quirófano a cualquier precio. Si el paciente está anticoagulado, anémico, descompensado de una cardiopatía o con una infección activa, esas horas de estabilización forman parte del tratamiento. El objetivo es operar pronto y en las mejores condiciones posibles, no operar rápido.
Tratamiento quirúrgico: osteosíntesis o prótesis
Prácticamente todas las fracturas de cadera del adulto se operan. El tratamiento conservador se reserva para situaciones muy concretas —un paciente que no era capaz de caminar antes de la caída, o un riesgo anestésico inasumible— porque mantener una cadera rota sin operar condena a la inmovilidad y al dolor.
Osteosíntesis con clavo intramedular. Es la opción en las fracturas pertrocantéreas y subtrocantéreas, y en las de cuello no desplazadas de pacientes jóvenes. Se conserva la articulación del paciente y se estabiliza el hueso para que consolide. La incisión es pequeña y en la mayoría de los casos se permite apoyar el peso desde el primer o segundo día.
Prótesis. En la fractura subcapital desplazada del paciente mayor se sustituye la articulación, con una hemiartroplastia o una prótesis total de cadera según la calidad del cotilo, la actividad previa y la edad. La ventaja es que no depende de que el hueso consolide: la cadera funciona desde el primer día y desaparece el riesgo de necrosis de la cabeza femoral.
¿Le encaja este patrón de dolor? Una valoración presencial permite confirmar el grado de artrosis, descartar que el dolor venga de otra estructura y plantear un tratamiento antes de que la limitación avance.
Cuánto se tarda en recuperarse de una fractura de cadera
La recuperación tiene dos plazos que conviene no confundir. El del hueso y el del paciente.
- Primeras 24-48 horas tras la cirugía: sedestación y primeros pasos con andador. Levantarse pronto no es una carrera, es la mejor prevención de complicaciones.
- Primeras 6 semanas: marcha con andador o bastones, rehabilitación diaria para recuperar musculatura y equilibrio. En las osteosíntesis es cuando el foco está consolidando.
- 3 meses: la mayoría de los pacientes que caminaban de forma autónoma antes de la caída han pasado ya al bastón o han prescindido de ayudas.
- 6-12 meses: es el plazo real para la fuerza y la seguridad al caminar. Aquí se decide si el paciente vuelve a su nivel previo o se queda por debajo.
Con una prótesis la función suele llegar antes, porque no hay que esperar a que consolide nada. Con un clavo intramedular el hueso manda.
Por qué es tan grave en personas mayores
Esta es la pregunta que más se busca y la que más se responde a medias, así que la contesto con claridad. Las cifras publicadas sitúan la mortalidad al año en torno al 20-30 % en mayores de 80 años. Es un dato duro y hay que entenderlo bien: la fractura rara vez es la causa directa del fallecimiento.
Una fractura de cadera por una caída leve es, sobre todo, un marcador de fragilidad. Aparece en personas que ya tenían pérdida de masa muscular, enfermedades crónicas, mala nutrición, varios fármacos o deterioro cognitivo. La fractura descompensa ese equilibrio ya justo y saca a la luz problemas que estaban ahí.
La consecuencia práctica es esperanzadora: buena parte de ese riesgo se puede modificar. Operar pronto, levantar al paciente en 24 horas, controlar el dolor de verdad, cuidar la nutrición y las proteínas, revisar la medicación y no dejar que pase semanas en cama cambia el pronóstico de forma medible. Un paciente de 85 años activo y bien nutrido no tiene el mismo riesgo que otro de 85 años frágil y dependiente, aunque compartan la misma radiografía.
Qué influye en el pronóstico
- La autonomía previa a la caída. Es el factor más determinante de todos: cómo caminaba el paciente la semana anterior predice mejor el resultado que su edad.
- El tiempo hasta la cirugía y el tiempo hasta el primer apoyo.
- El estado nutricional. La desnutrición proteica es frecuente y se pasa por alto; sin proteínas no hay músculo, y sin músculo no hay marcha.
- Las enfermedades asociadas —cardiopatía, EPOC, insuficiencia renal, diabetes— y el número de fármacos.
- La rehabilitación y el apoyo familiar durante los primeros tres meses.
Fractura de cadera y deterioro cognitivo
El delirio postoperatorio —desorientación, agitación o somnolencia excesiva en los primeros días— es muy frecuente y muchas familias lo interpretan como que «la operación le ha afectado la cabeza». Casi siempre es reversible y tiene causas concretas: dolor mal controlado, deshidratación, estreñimiento, retención de orina, infección, anemia o un cambio brusco de entorno.
Lo que ayuda es sencillo y poco médico: que la familia esté presente, que el paciente tenga sus gafas y su audífono, que la habitación tenga luz de día y silencio de noche, y que se le movilice. Lo que no ayuda es sedarlo para que esté tranquilo.
En pacientes con demencia previa el objetivo cambia de sitio: no perseguimos volver al nivel funcional exacto anterior, perseguimos que la cadera no duela y que el paciente pueda ser movilizado y sentado. Eso, en ese contexto, ya es un buen resultado.
Cómo prevenir una fractura de cadera
La prevención va por dos caminos a la vez, y hacer solo uno de los dos sirve de poco.
Que el hueso resista. Valoración de osteoporosis con densitometría a partir de los 65 años o antes si hay factores de riesgo, niveles correctos de vitamina D y calcio, tratamiento antirresortivo cuando está indicado y abandono del tabaco. Una fractura por fragilidad ya ocurrida es la mayor señal de alarma de que habrá otra: es el momento de estudiar el hueso, no de dejarlo pasar.
Que no haya caída. Trabajo de fuerza en piernas y equilibrio dos o tres veces por semana —es la medida con más respaldo de todas—, revisión de fármacos que producen mareo o somnolencia, revisión de la vista, calzado cerrado y sujeto, y quitar de casa las alfombras sueltas, los cables y la penumbra en el pasillo del baño.
Cuándo consultar con un traumatólogo
De inmediato y en urgencias si tras una caída hay dolor de cadera con imposibilidad de apoyar la pierna, o la pierna se ve más corta o girada hacia fuera. No esperes a ver si mejora y no intentes que el paciente camine.
En consulta si una persona mayor arrastra dolor de cadera desde una caída aunque siga caminando, si ya ha tenido una fractura por fragilidad y nadie ha estudiado su hueso, o si necesitas una segunda opinión sobre una cirugía ya realizada o sobre una recuperación que no avanza como esperabas. Puedes ver el resto de patologías que tratamos en la unidad de cadera.
Preguntas frecuentes sobre la artrosis de cadera
En el adulto, casi nunca. El tratamiento conservador se reserva para pacientes que ya no caminaban antes de la caída o con un riesgo anestésico inasumible, porque mantener una cadera rota sin operar significa inmovilidad prolongada, dolor y un riesgo alto de complicaciones respiratorias, trombosis y úlceras. Operar es, en la gran mayoría de los casos, la opción más segura incluso a edades muy avanzadas.
En la mayoría de los casos se inicia la sedestación y los primeros pasos con andador en las primeras 24-48 horas. Con prótesis se permite apoyar el peso completo desde el principio; con clavo intramedular se permite también en casi todas las fracturas, salvo patrones inestables en los que se retrasa la carga. Caminar con un solo bastón suele llegar entre las 6 semanas y los 3 meses.
La consolidación del hueso lleva unas 6-12 semanas, pero la recuperación funcional real —fuerza, equilibrio y seguridad al caminar— se extiende entre 6 y 12 meses. La rehabilitación de los tres primeros meses es la que más determina el resultado final.
Porque la fractura por una caída leve es, sobre todo, un marcador de fragilidad previa: aparece en personas con pérdida de masa muscular, enfermedades crónicas, desnutrición o deterioro cognitivo, y descompensa un equilibrio que ya era justo. La causa del fallecimiento suele ser una complicación médica, no la fractura en sí. Operar pronto, movilizar en 24 horas, controlar el dolor y cuidar la nutrición reduce ese riesgo de forma medible.
Lo decide el lugar de la fractura. Si se rompe el cuello femoral de forma desplazada, el riego de la cabeza del fémur queda comprometido y se sustituye la articulación por una prótesis. Si la fractura es pertrocantérea o subtrocantérea, el hueso está bien vascularizado y consolida bien, así que se estabiliza con un clavo intramedular conservando la cadera del paciente.
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Contenido revisado por el Dr. Jorge Martínez Martín, traumatólogo colegiado nº 18/2866007 (Colegio de Médicos de Granada).